Marzo 14, 2026
Opinión

La guerra en Medio Oriente, un cisne negro en los costos agrícolas que impacta en la superficie de siembra en los EE.UU.

Diego de la Puente

El USDA prevé un incremento del área de la soja en detrimento del maíz para 2026

La distribución de área en el cinturón agrícola estadounidense está experimentando un cambio estructural de cara a la campaña 2026. Según las proyecciones más recientes del USDA y analistas privados del mercado, se observa un desplazamiento de hectáreas del maíz hacia la soja, motivado principalmente por la búsqueda de rentabilidad en un entorno de costos de producción en alza y una logística global bajo presión.

En términos de superficie para los Estados Unidos, la proyección para 2026 del USDA Outlook, que se realiza todos los años en febrero en Arlington (Virginia), sitúa al maíz en aproximadamente 38,04 millones de hectáreas, lo que representa una caída de casi dos millones respecto al récord de 2025. Este retroceso del 4,8% responde a la merma en la rentabilidad y a una adecuada disponibilidad interna robusta que presiona a las cotizaciones.

En contraste, la soja continúa ganando terreno. Se estima una siembra de 34,40 millones de hectáreas, un incremento de 1,5 millones de hectáreas frente al ciclo anterior. Este fenómeno no es solo una rotación técnica, sino una respuesta directa a la demanda interna impulsada por la industria de biocombustibles y un mercado de exportación que, aunque competitivo, ofrece una estructura de costos menos intensiva en fertilizantes nitrogenados que el maíz. En total, la suma de los tres principales cultivos (maíz, soja y trigo) descenderá ligeramente a 90,65 millones de hectáreas, reflejando una mayor cautela del farmer.

Por su parte, el conflicto bélico en Medio Oriente, particularmente la escalada que involucra al estrecho de Ormuz, ha introducido un “cisne negro” en la estructura de costos de 2026. Esta región es responsable de casi el 30% de las exportaciones mundiales de nitrógeno y el 40% de la urea. Adicionalmente, la logística se encareció por el incremento de los fletes y los seguros de los buques.

La interrupción del tráfico marítimo y los ataques a infraestructuras energéticas y barcos mercantes han disparado los precios de la urea en New Orleans (NOLA) en más de un 15% en cuestión de días. El gas natural, insumo crítico para la síntesis de amoníaco, ha visto picos de volatilidad que encarecen la producción local en EE. UU. y Europa, forzando a los agricultores a replantear sus dosis de fertilización.

Mientras que la reacción en Chicago (CBOT) ha sido ambivalente. Por un lado, el aumento de los costos de flete y energía actúa como un soporte para los precios de los granos (especialmente el maíz y el aceite de soja). Por otro lado, la interrupción de flujos comerciales hacia destinos clave en el Golfo Pérsico, como Irán (gran comprador de maíz brasileño y trigo ruso), podría ocasionar una acumulación de stocks en origen si el conflicto se prolonga.

La “sojización” de la superficie estadounidense en 2026 es una estrategia de defensa ante un mercado de insumos desbocado por la geopolítica. Para el productor, la soja representa hoy un refugio relativo: menos dependencia de los fertilizantes nitrogenados que fluyen a través de Ormuz y una mayor agilidad logística. Sin embargo, la persistencia de la guerra podría amenazar con consolidar una inflación de costos que redefiniría no solo el área de siembra en Norteamérica, sino la seguridad alimentaria global en los próximos años.